Romina Lemos Pereyra y Néstor Franco es la pareja de docentes seleccionada para trabajar en la Escuela Nº 38 “Raúl Ricardo Alfonsín”, en la Base Esperanza de la Antártida, para la campaña 2019.

Ambos estuvieron en la Antártida en 2016. Ahora viajan separados, primero viaja Néstor, quien se desempeñará como docente, y después viaja Romina, quien tendrá a cargo la dirección de la escuela rural, donde tienen chicos desde un año hasta 18.

Ambos coincidieron en lo complicado de la logística, ya que, debido al lugar, todos los vuelos llegan hasta Marambio, por lo que hasta la Base Esperanza tienen que viajar en helicóptero durante una hora, y si hay que tomar un barco, son varias horas más.

“Somos de llevar todo, hasta los regalos de navidad para los chicos, más o menos llevamos entre tonelada y tonelada y media de cosas para los chicos”, dijo Néstor por Capicúa TDF.

El proceso de elección para el trabajo en la Antártida comenzó en los meses de marzo-mayo, cuando se hace la depuración de los listados en la junta de clasificación, luego comienza el proceso de presentación de proyectos. Una vez presentadas las habilidades de cada uno, se hace lo mismo con los talleres extracurriculares del turno tarde o mañana.

“Como docentes es un privilegio. En su momento éramos sólo docentes, ahora somos representantes provinciales, tenemos otra investidura”, dijo Romina, y aseguró que el lugar “es muy lindo, con un medio ambiente que te da todo”.

“Al principio es todo nuevo, pero después la atención de los chicos va decayendo, ahí hay que utilizar la cintura docente para poder captar la atención y que ellos no sientan tanto el desarraigo”, afirmó Romina, quien va a estar a cargo de chicos de Jujuy, Salta, Buenos Aires o San Juan.

“Nosotros tenemos la pretensión de que algunos talleres puedan perdurar durante un buen tiempo, y a lo mejor el primer día del taller, no se enganchó nadie. Ese taller que tenías proyectado, en dos días se te desinfló. Ahí está el plan B”, dijo Néstor.

El año que viene, los docentes se harán un chequeo médico general en la ciudad de Buenos Aires. Ha pasado que algunas personas que han ido no han vuelto de la misma manera. Es un lugar muy cerrado y rutinario, por lo que también habrá un examen psicológico.

Sobre este punto, Néstor aclaró que “es un cambio muy fuerte, porque uno está acostumbrado a los ruidos de los autos, por ejemplo. Después de un tiempo te empezás a olvidar que tenés una tarjeta, o de ir al supermercado. Me acuerdo que cuando volvimos en el 2016 yo tenía ganas de manejar. entonces me bajé del avión y me puse a manejar mi auto”.