Según se informó desde el sindicato el Ministerio de Trabajo de la Nación decretó la conciliación obligatoria e intimó a SUPARA, a dejar sin efecto las medidas de fuerza dispuesta en el Plenario Nacional de Delegados.

Cabe recordar que el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (SUPARA), iba a realizar “trabajo a reglamento” en todas las aduanas del país los días 6,7 y 8 de marzo, y no se iban a prestar tareas fuera del horario hábil de labor el día 8 de marzo desde las 19:00 hasta las 7:00 del 9 porque consideraban que las autoridades de la AFIP tenían una conducta segregacionista, discriminatoria y arbitraria contra la Aduana y sus trabajadores

Sin embargo, y en virtud de la decisión adoptada por la cartera laboral nacional, SUPARA informó que se ha decidido acatar la conciliación obligatoria, a efectos de “preservar la seguridad jurídica y el empleo de los trabajadores”.

Desde SUPARA reclaman que “no hay solución a la clara asimetría de ingresos en concepto de fondo de jerarquización; se ha eliminado de manera arbitraria el acuerdo homologado sobre 0.03 % de coeficiente de apropiación para el personal afectado a nuestro convenio; fuimos los trabajadores aduaneros injustamente excluidos de los beneficios del sinceramiento fiscal que se otorgó a los demás empleados de la AFIP; fronteras colapsadas con precariedad edilicia, con falta de personal e inseguridad laboral; no se determina un cupo horario de prestación de servicios extraordinarios bajo cualquier modalidad; incumplimiento y demoras en la liquidación de prestación de servicios cumplidos por los trabajadores y pagados por terceros”.

Además reclaman del sindicato que agrupa a los trabajadores de la Aduana que “aún no se ha actualizado de acuerdo a la pauta salarial del año pasado, el valor hora para la prestación de servicios extraordinarios; ausencia de indispensables manuales de procedimientos que precisen nuestras tareas y garanticen un marco de seguridad laboral; incorrecta liquidación del impuesto a las ganancias; cambios de estructura que se realizan de manera unilateral e inconsulta; la disposición 50/2018 establece el congelamiento de los ingresos de personal en planta permanente; la disposición 331/2017 resuelve de manera perversa y arbitraria la revocatoria de las funciones asignadas oportunamente; la política de arancelamiento del jardín maternal pretende (de manera encubierta) su eliminación”.

Desde SUPARA se preguntan si “estamos frente a un nuevo paradigma, cuyo objetivo es separarnos de una estructura institucional que se esmera por expulsarnos. Ejemplo de ello es que no hay en toda la AFIP central un solo cargo de jefatura desempeñado por un funcionario de carrera aduanera” y señalan que “La Aduana es un organismo liminar y fundamental dentro de la estructura del Estado Nacional. Su funcionamiento, desarrollo y una política de inversión adecuadas son esenciales para llevar a cabo con éxito las políticas económicas de cualquier gobierno. Más aún hoy, cuando la Aduana está implementando un ambicioso proyecto de “Reingeniería de los Procesos Aduaneros” en sintonía con los postulados de la OMA (Organización Mundial de Aduanas) que requiere profundos cambios y exige inversiones, restructuraciones, modificaciones funcionales y capacitación permanente. La desatención de estos problemas y la grave situación presupuestaria esgrimida por la Administración Federal nos pone en un escenario muy complejo. Una política de discriminación y ajuste sobre el organismo y los salarios de los trabajadores traerían aparejado un serio problema de funcionamiento y nos pondría en el umbral de un inexorable conflicto gremial”.