El presidente de la Cámara de Turismo local, Angel Brisighelli, se refirió a la apertura de la actividad turística en la provincia que comenzó la semana pasada.

“Que se autorice la apertura de hoteles, restaurantes ya actividades para el turismo interno es una buena señal porque estamos volviendo a la normalidad. Pero como medida con trascendencia económica, no aporta nada”, dijo el titular de la cámara por Fm Masters.

Y agregó: “Para que un mercado funcione, necesitás oferta y demanda. Abrir los hoteles en un contexto en el cual la fuente principal de movimiento, que es Buenos Aires, está volviendo a la fase uno y no tenés vuelos, es lo mismo que nada para nosotros”.

“La mayor parte de los hoteles, que no son un emprendimiento microfamiliar, van a permanecer cerrados. Van a abrir hoteles que tienen una estructura de costos acotada, y que posiblemente trabajando con una o dos habitaciones, hagan una pequeña diferencia, pero los hoteles más grandes van a permanecer cerrados”, afirmó.

En cuanto al movimiento de vecinos entre las ciudades, Brisighelli dijo que para el sector, “el año pasado representó el 1 %. El mayor movimiento que hay desde Rio Grande a Ushuaia es para hacer un trámite, o algún tipo de actividad comercial, que también está hoy muy limitada. La mayor parte de la gente que tiene que venir a Ushuaia va y vuelve en el día”.

Con la apertura de los Centros invernales, el titular de la cámara se refirió a dos grupos: el Cerro castor, y los establecimientos familiares.

“El Cerro Castor es un establecimiento muy grande, con muchos empleados. Los demás, que están en la zona del valle de Tierra Mayor, generalmente tienen estructuras de costos controladas. De los centros pequeños hay varios que van a abrir, pensando más en la gastronomía a nivel local, no pensando en el movimiento del turismo”, dijo.

“Un restaurante normal en situaciones normales, está en un 70% de la ocupación, con los protocolos de hoy están limitadas a un 50%”, aseguró.

Y señaló que “todos estamos preocupados, pero necesitas un mercado, todos los protocolos, y autorizaciones son importantes para tener todo listo cuando tenga que abrir, pero dependemos de factores que son totalmente externos a Tierra del Fuego. Siempre que no tengamos la posibilidad de que la gente venga del norte, el negocio está extremadamente limitado”.

“A un hotel grande, de 80 habitaciones, le es más conveniente mantenerse cerrado, lo que implica personal suspendido, que cobra un 75% del sueldo, el hotel no está pagando cargas sociales, en el momento que empieza a trabajar hay que reactivarlo, con aumento de consumo de servicios, alimentos y bebidas, acorde al servicio que se ofrece. El incremento de los gastos es muy alto y necesita un mínimo de ocupación”, concluyó.