Boca hizo lo que tenía que hacer en el debut. En una Bombonera colmada, el Xeneize venció 1-0 a Deportivo Riestra y comenzó el Torneo Apertura 2026 con tres puntos que valen más que el resultado: ratifican una idea, una identidad y un equipo que sabe cómo imponerse incluso cuando el partido no fluye.
El desarrollo fue el esperado. Boca tomó el control desde el inicio, manejó la pelota y empujó a Riestra contra su arco. El rival apostó a un planteo cerrado, con líneas juntas y poco margen para el error, lo que hizo del encuentro un trámite trabado y de paciencia obligatoria para el local.
En ese contexto, Boca no se desesperó. Circuló, buscó por las bandas, insistió en la pelota parada y mantuvo siempre la iniciativa. La recompensa llegó en el segundo tiempo, cuando un cabezazo certero de Lautaro Di Lollo, tras una jugada preparada, rompió el cero y desató el alivio en la cancha.
Más allá del gol, el equipo dejó señales claras. Solidez defensiva, dominio territorial y convicción para ir a buscar el partido hasta encontrar el premio. No fue una goleada ni un festival, pero sí una muestra de madurez: Boca entendió cómo jugar un partido incómodo y lo resolvió con autoridad.
El triunfo le permite arrancar el campeonato con confianza y confirmar que, aun en partidos cerrados, este Boca tiene herramientas, carácter y una estructura que lo respalda. Ganar así también es parte del camino.
El Apertura recién empieza, pero el Xeneize ya dio el primer paso. Y lo hizo como lo hacen los equipos grandes: mandando, insistiendo y ganando.


