La gobernadora Rosana Bertone termina el 2017 con señales inquietantes sobre el futuro de su gestión de gobierno. La caída de su imagen en la opinión pública profundiza la curva descendente tras las decisiones adoptadas en las últimas semanas.

TIEMPO Fueguino reveló que una decisión errática del gobierno de Bertone le hará perder a la provincia de Tierra del Fuego unos 30 millones de pesos, aunque desde el propio gobierno hicieron silencio al respecto y no evidenciaron el impacto que la noticia produjo en la opinión pública.

Tampoco se advirtió que el gobierno, y mucho menos la gobernadora, activaran algún reflejo para minimizar el rechazo que generó en la sociedad su apoyo a las políticas antipáticas y de ajuste promovidas por la administración de Cambiemos, muy por el contrario, se mostró entusiasta de aplicarlas en la provincia y profundizarlas, e incluso se eternizó en una foto junto a los funcionarios de Macri en un decisivo apoyo a los diputados que se atragantaron con la reforma previsional.

Las malas nuevas del gobierno de Bertone también llegaron con el alejamiento del contador Julio Del Val, un hombre de su confianza que llegó al Tribunal de Cuentas de la provincia de su mano y que en los últimos días se alejó del cargo, según algunos rumores, por fuertes discrepancias con la propia mandataria y el manejo de los fondos públicos por parte de la actual administración.

A pedido del Gobierno, además, hubo un aumento impositivo en algunas tasas provinciales (ampliaremos en la semana) cuando desde Nación se promueve menor carga impositiva para sectores de la economía. Una aprobación que desde el gobierno de la provincia pretenden que la sociedad se la facture a la legislatura pero que sin embargo es iniciativa del Ejecutivo.

También sobre el cierre del año se conoció la sentencia del Superior Tribunal de Justicia de la provincia que terminó por justificar todas las sospechas que en los días previos deslizaron los dirigentes de la oposición en cuanto hacia qué lado de la balanza se iba a inclinar la opinión de la justicia en torno a la controversia por el cobro del impuesto inmobiliario que se vio coronado por una generosa ampliación del Presupuesto del Poder Judicial y mayores cargos en la estructura de ese Poder del Estado.

Para completar el escenario de dudas sobre el rumbo de la gestión, la gobernadora desplazó al Presidente del IPV, Luis Cárdenas sobre quien no parecía haber demasiados cuestionamientos y también se alejó el Ministro de Salud, Marcos Colman que formó parte de la gestión desde el inicio, pero sobre quien si pesaban fuertes cuestionamientos por su incapacidad para resolver los problemas que existen en el hospital de Río Grande.

En la jura del nuevo Ministro, la Gobernadora pidió el apoyo de los “Peronistas” a su gestión de gobierno entendiendo que la critican porque no ha designado a muchos representantes de esa fuerza política en el gabinete.

Sin embargo, los nombres o la procedencia de los funcionarios no son los principales cuestionamientos que se le formulan, y Bertone lo sabe. Las críticas a su gestión son por las políticas macristas que aplica en Tierra del Fuego la provincia que la eligió, en gran parte, porque representaba a un espacio político identificado con el Kirchnerismo y el peronismo, pero del cual se distanció a poco de asumir la responsabilidad de gobernar el distrito más austral del país.

Hoy la gestión de Bertone está más asociada con las políticas de Cambiemos; un liberalismo descarnado y una distribución de las riquezas con claro favoritismo con los sectores más acomodados de la sociedad.

Se equivoca Bertone en diagnóstico no se cuestionan los nombres o su procedencia política sino sus políticas públicas y su sensibilidad social.