Es debido a los problemas que tiene el  avión Hércules TC-69  luego del incidente ocurrido el pasado 2 de diciembre y algunas inconvenientes que  habría registrado el rompehielos Almirante Irízar en las pruebas de hielo a las que fue sometido.

Según una investigación realizada por el portal de noticias INFOBAE la situación actual es complicada ya que las bases  Marambio y  Belgrano II, no dispondrían de mucho más tiempo para continuar funcionando normalmente si no reciben el combustible y las provisiones necesarias.

Fuentes consultadas por el portal de noticias nacional, calculan que los insumos necesarios para la vida en ese territorio inhóspito, que van desde comestibles para las dotaciones, anticongelantes para la operación de la pista, combustible para la alimentación de los generadores eléctricos, alcanzarían hasta el 25 de diciembre. Por tal motivo, ya se estarían elaborando planes de contingencia para la evacuación de la base Marambio, dejando a un mínimo de personal.

Problemas con el rompehielos

Según trascendió cuando el reconstruido rompehielos Almirante Irízar volvió al mar para someterse a las revisiones de rutina antes de entrar nuevamente en actividad, en las denominadas pruebas de hielo se detectaron más de 200 “novedades”, esto es, deficiencias de distintos niveles de importancia, que van desde un anormal funcionamiento de las aletas estabilizadoras hasta el reemplazo de componentes electrónicos que deben ser adquiridos en el exterior.

Fuentes de Defensa confiaron a Infobae que el buque zarpará el próximo 26 de diciembre.

El incidente mecánico de Hércules

Cabe recordar que el pasado  2 de diciembre dos aviones Hércules despegaron desde su asiento en la base aérea El Palomar con destino a Río Gallegos, escala obligada para el cruce al continente antártico. Es el TC 69 el que cruzará a Marambio con todo el reaprovisionamiento necesario para el normal funcionamiento de la base, mientras que el TC 61 quedaría de apoyo en Río Gallegos.

El cruce de Gallegos a Marambio se produce siempre cuando se abre la ventana meteorológica que permite la visión de la pista en el momento de aterrizaje. Esto puede variar en minutos y son numerosas las veces en que el Hércules debe regresar al continente sin poder aterrizar. Esto fue lo que ocurrió ese día cuando, a su regreso y en el aterrizaje en Río Gallegos, no pudo activar la reversa de sus cuatro motores que permiten el frenado.

El piloto, capacitado para estar al frente de este tipo de aeronaves, aplicó los frenos mecánicos de las ruedas. La acción desesperada que lo habría hecho pararse sobre los pedales para lograr el cometido, produjo un recalentamiento y la consecuente generación de humo.

La pista de Río Gallegos tiene una extensión de 3550 metros. Los especialistas aseguran que si el incidente se hubiera producido en Marambio, donde la pista posee 1200 metros, se estaría lamentando una tragedia.