La movilización convocada por la CGT contra la reforma laboral derivó este miércoles en una jornada de fuerte tensión en el centro porteño, con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, destrozos en el espacio público y varios detenidos. La protesta coincidió con el debate del proyecto en el Senado y concentró a columnas sindicales, organizaciones sociales y agrupaciones políticas frente al Congreso de la Nación.
Desde el mediodía comenzaron los cortes en las principales avenidas que rodean el Palacio Legislativo. El Gobierno desplegó un amplio operativo con vallados metálicos y efectivos de la Policía Federal, la Policía de la Ciudad y Gendarmería. Con el correr de las horas, un grupo de manifestantes avanzó sobre el perímetro de seguridad, derribó parte de las vallas y arrojó piedras, botellas y otros objetos contundentes contra los uniformados.
La respuesta de las fuerzas de seguridad incluyó gases lacrimógenos, gas pimienta y camiones hidrantes para dispersar a quienes protagonizaban los disturbios. En medio de los enfrentamientos se registraron corridas sobre Avenida Rivadavia y Entre Ríos, mientras columnas sindicales intentaban mantenerse al margen de los incidentes.
Como saldo parcial de la jornada, fuentes oficiales informaron que hubo detenidos y varios heridos leves, tanto manifestantes como efectivos policiales. También se reportaron daños materiales en la zona: vallados destruidos, contenedores de basura incendiados y mobiliario urbano afectado. Comercios ubicados en las inmediaciones bajaron sus persianas ante el temor de nuevos disturbios.
La CGT sostuvo que la movilización fue “pacífica” y responsabilizó a “grupos aislados” por los hechos de violencia. Desde el Gobierno, en tanto, defendieron el operativo y advirtieron que denunciarán penalmente a quienes hayan participado en los destrozos.
La sesión en el Senado continuaba mientras afuera persistía el clima de tensión. La reforma laboral, eje del conflicto, plantea cambios en indemnizaciones, condiciones de contratación y regulación de huelgas, puntos que el sindicalismo considera regresivos. La jornada dejó una postal de alta conflictividad política y social en las puertas del Congreso.


