En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, trayectorias argentinas como las de Cecilia Grierson, Mabel Bianco y Dora Barrancos ponen en foco las desigualdades de género y la importancia de promover vocaciones científicas desde las infancias.
Cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2015 para visibilizar las desigualdades que enfrentan las mujeres en el acceso, permanencia y reconocimiento dentro del sistema científico.
Desde una perspectiva de género, la ciencia no es un espacio neutral: las mujeres han enfrentado históricamente barreras para acceder a la educación, ocupar cargos jerárquicos y participar en la toma de decisiones. Estas desigualdades comienzan en edades tempranas, cuando estereotipos y mandatos sociales condicionan las elecciones educativas de niñas y adolescentes. Por eso, el impulso de vocaciones científicas desde las infancias es una herramienta central para ampliar derechos y oportunidades.
La historia argentina ofrece ejemplos de mujeres que desafiaron esos límites. Cecilia Grierson, la primera médica del país, abrió las puertas de la universidad a las mujeres y promovió la educación sanitaria y la formación profesional en un contexto profundamente restrictivo.
En el campo de la salud pública, Mabel Bianco desarrolló una extensa trayectoria como médica sanitarista y epidemióloga, con foco en el VIH/sida y los derechos sexuales y reproductivos. Su trabajo combinó producción de conocimiento, gestión estatal y participación política, siempre desde una mirada de derechos.
Desde las ciencias sociales, Dora Barrancos aportó a la institucionalización de la perspectiva de género en el sistema científico. Como socióloga, historiadora y ex interventora del CONICET, impulsó debates sobre desigualdad, derechos de las mujeres y políticas públicas basadas en evidencia.
También se destacan Alicia Ciciliani, economista y ex diputada nacional, y Edith Litwin, pedagoga e investigadora en ciencias de la educación, cuyas trayectorias reflejan el vínculo entre conocimiento académico, universidad pública y diseño de políticas orientadas a la igualdad
En este contexto, la conmemoración del 11 de febrero no solo reconoce aportes individuales, sino que invita a repensar el rol del Estado y del sistema educativo en la promoción de la ciencia como un derecho, garantizando que niñas y mujeres puedan desarrollar sus vocaciones sin condicionamientos de género. Visibilizar referentes es parte de ese camino.


