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4 de febrero de 2026

Reforma laboral: el oficialismo busca aprobarla con amplio respaldo

Patricia Bullrich aseguró que el proyecto está “95% cerrado” con los bloques dialoguistas y confirmó la sesión en el Senado. El debate se encamina a una votación clave que puede redefinir el mercado de trabajo y la relación con los sindicatos.

El oficialismo dio un paso decisivo en su estrategia legislativa al confirmar que la reforma laboral será debatida en el Senado el próximo 11 de febrero. La jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, afirmó que el proyecto cuenta con un “95% de acuerdo” con los aliados, una señal política que apunta a mostrar previsibilidad y fortaleza parlamentaria en uno de los temas más sensibles de la agenda económica.

Según Bullrich, las negociaciones con los bloques dialoguistas permitieron cerrar los principales puntos del texto y despejar resistencias que, hasta hace semanas, amenazaban con dilatar el tratamiento. La convocatoria a sesión, remarcan en el oficialismo, no es solo un gesto formal: es la confirmación de que existen los votos necesarios para avanzar en el recinto.

La reforma laboral es presentada por el Gobierno como una herramienta central para modernizar el mercado de trabajo, reducir la informalidad y generar incentivos a la creación de empleo privado. En ese marco, el Ejecutivo apuesta a que el consenso alcanzado con sectores de la UCR, el PRO y fuerzas provinciales funcione como un respaldo político amplio, capaz de amortiguar el costo de una iniciativa que despierta fuertes objeciones sindicales.

Del otro lado, la CGT y otros espacios gremiales mantienen una postura crítica y buscan influir en gobernadores y senadores para introducir cambios o frenar la sanción. Sin embargo, el clima previo al debate muestra que el oficialismo logró ordenar su frente legislativo y aislar las posiciones más duras, al menos en esta instancia.

Más allá del resultado de la votación, la sesión del 11 de febrero aparece como un punto de inflexión. Para el Gobierno, aprobar la reforma significaría consolidar su hoja de ruta económica y enviar una señal de estabilidad a los mercados. Para la oposición y los sindicatos, el desafío será marcar límites y condicionar la implementación futura.

Con el calendario en marcha y las negociaciones en su tramo final, el Congreso se prepara para una discusión que excede lo técnico: lo que está en juego es el modelo de relaciones laborales que regirá en los próximos años.

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