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29 de enero de 2026

Perros asilvestrados: un problema que crece y golpea al campo fueguino

Un nuevo ataque de perros asilvestrados, esta vez en un establecimiento dedicado a la cría de llamas, volvió a encender la alarma sobre una problemática histórica en Tierra del Fuego que, lejos de resolverse, se profundiza con el paso de los años y afecta de manera directa al sector rural, al trabajo y a las familias que viven del campo.

La presidenta de la Asociación Rural de Tierra del Fuego expuso la situación a través de un extenso posteo en su cuenta personal, donde describió el impacto acumulado de los ataques y la falta de respuestas sostenidas. “La historia se vuelve a repetir. Siento impotencia, rabia, frustración y falta de esperanza”, expresó.

En su mensaje, recordó que la producción agropecuaria forma parte de la identidad productiva de la provincia desde hace más de un siglo. “Hace más de 130 años en Tierra del Fuego transformamos pastizales naturales y producimos lanas y carnes de excelencia”, señaló, al tiempo que advirtió que el problema de los perros asilvestrados lleva al menos 45 años sin una solución efectiva.

Los ataques, que en un primer momento afectaron a ovinos y fauna silvestre, hoy alcanzan a caballos, vacunos, guanacos y chulengos, comprometiendo no solo la producción, sino el equilibrio del ecosistema. “Todo el ecosistema está atravesado por esta problemática. Y seguimos sin reaccionar”, remarcó.

El impacto no se limita a la pérdida de animales. Cada ataque implica producción que se corta, inversión que se pierde y trabajo que se pone en riesgo. El campo fueguino sostiene empleo directo e indirecto, arraigo rural y el sustento de numerosas familias que dependen de una actividad cada vez más amenazada.

La dirigente también recordó que existen antecedentes de ataques de perros sueltos a personas y cuestionó la falta de una política de Estado sostenida. “Tenemos una ley de Manejo de Poblaciones Caninas que se cumple a medias”, afirmó, y advirtió que los problemas ambientales no pueden depender de gestiones circunstanciales.

El posteo cierra con una pregunta que resume la gravedad del escenario: “¿Están esperando una víctima fatal humana para reaccionar?”. Mientras tanto, el problema continúa creciendo y el campo vuelve a quedar expuesto.

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