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Río Grande
29 de enero de 2026

La DPE aumentó la tarifa eléctrica pese a los cortes de luz

La Dirección Provincial de Energía (DPE) de Tierra del Fuego aplicó un nuevo aumento en la tarifa eléctrica que comenzó a regir desde enero, en un contexto marcado por reiterados cortes de suministro y cuestionamientos al funcionamiento del servicio en toda la provincia.

El ajuste impacta tanto en usuarios residenciales como comerciales y se refleja en los cargos fijos y variables de las facturas de electricidad. Según lo establecido en el nuevo cuadro tarifario, el incremento responde a una actualización de costos operativos y al sostenimiento del sistema eléctrico provincial.

Sin embargo, el aumento llega en un escenario de fuerte malestar social debido a la persistencia de interrupciones en el servicio, especialmente durante los meses de mayor demanda. Vecinos y comerciantes vienen manifestando reclamos por cortes frecuentes, baja tensión y fallas prolongadas, situaciones que afectan tanto la vida cotidiana como la actividad económica.

Desde distintos sectores se cuestiona que, pese al importante volumen de recursos que el Estado provincial destina al sistema energético, no se evidencien mejoras sustanciales en la calidad del servicio. En ese sentido, el incremento tarifario reavivó el debate sobre la eficiencia de la DPE y el destino de los fondos públicos invertidos en el área.

De acuerdo con lo informado oficialmente, la actualización de tarifas busca acompañar el aumento general de los costos, incluyendo mantenimiento, insumos y operación de la infraestructura eléctrica. No obstante, para los usuarios, el impacto económico se suma a un contexto de inflación y pérdida del poder adquisitivo.

El nuevo esquema tarifario se inscribe en una serie de ajustes aplicados en los últimos años en la provincia, en línea con las políticas de recomposición de tarifas a nivel nacional. Aun así, la situación local presenta particularidades debido a las limitaciones estructurales del sistema energético fueguino.

Mientras tanto, los reclamos por un servicio más estable y previsible continúan, y el aumento tarifario vuelve a poner en el centro de la escena la discusión sobre la relación entre lo que pagan los usuarios y la calidad del suministro eléctrico que reciben.

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