Entrevista al Dr. Raúl Aciar
La intervención del puerto debe leerse, según el abogado Raúl Aciar, como la consecuencia de advertencias ignoradas, fallas de control y un contexto económico crítico, más que como un hecho político o ideológico. “Esto ya había sido objeto de alerta. Cuando se dictó la ley provincial 1596, muchos advertimos que esto iba a traer consecuencias”, sostuvo.
Aciar recordó que el convenio de transferencia del puerto de Nación a Provincia, firmado en 1992, fijó una condición central: “La plata que genera el puerto no es de libre disponibilidad. El convenio dice que debe destinarse a actividades de la navegación y a infraestructura, es decir, a todo lo que hace al sistema portuario.”
Para el entrevistado, esta obligación no afecta la autonomía provincial: “Esto no tiene nada que ver con la autonomía de la provincia ni con el Estado de derecho. Es una condición que la provincia aceptó.”
Uno de los puntos más críticos es la ausencia de controles internos efectivos. “Debe haber alguna auditoría interna, pero el que termina el trabajo es el Tribunal de Cuentas”, explicó, y fue categórico: “Lo que estamos diciendo es muy claro: no hubo control interno.”
Según Aciar, la Nación actuó a partir de indicios concretos: “Si la Nación vio irregularidades es porque hubo movimiento de plata. Si no, no hubiera visto nada.” Esa situación motivó una auditoría nacional que detectó elementos que hoy fundamentan la resolución de intervención.
Sobre el destino de los fondos, aclaró que el proyecto para derivar dinero del puerto a la obra social no se concretó, pero sí existieron transferencias previas al hospital o a un centro de rehabilitación. “Es lo mismo: la plata que tenía que quedar en el puerto se fue para otro lado”, remarcó.
El análisis incorpora además el escenario fiscal provincial: “La provincia tuvo que pedir préstamos y está cerca de una situación muy delicada. Si yo soy el Estado nacional y veo que se saca plata del puerto, no me puedo quedar quieto.” Para Aciar, esto define el contexto actual:
“Este es el cambio de época. Esto no es más como antes, cuando nadie decía nada y todo pasaba.”
La intervención tiene un plazo de 12 meses prorrogables, y para el entrevistado el eje está en los resultados: “Habrá que esperar a ver qué trae esta intervención.”
Por eso cuestionó la politización: “Hablar de autoritarismo o soberanía no ayuda. Acá estamos ante un fenómeno muy material.”
Finalmente, subrayó el interés nacional y estratégico del puerto: “La navegación marítima y los puertos son de interés nacional. Este puerto es estratégico.” Y añadió una dimensión geopolítica: “La cuestión antártica todavía no está resuelta ni normatizada. Todas las potencias miran esta región.”
En ese marco, concluyó: “No sería aceptable que el puerto más austral del planeta tenga fallas estructurales o incompatibles con la navegación internacional»
Fuente: Radio Provincia


