Con la participación de más de 340 personas en línea, el Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales (ICPA) de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (UNTDF) celebró un conversatorio en vivo sobre las “Relaciones entre las crisis ecológica, climática y sanitaria”.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) designó el 2020 como el “Año de la Biodiversidad” sin saber que se transformaría en un año excepcional a raíz de la pandemia del COVID-19 que, probablemente, surgió por una combinación de la degradación ambiental y la comercialización de la fauna silvestre.

Ante el escenario actual, donde se combinan las distintas ‘crisis’ del mundo, hay un reconocimiento cada vez más amplio en que la salud ambiental está relacionada con la salud humana. De esta forma, se pone de manifiesto la necesidad de empezar a actuar para ‘aplanar la curva’ del Coronavirus así como para parar la curva de la pérdida de la biodiversidad y el calentamiento global.

Para abordar esta problemática, participó como invitada especial del evento la doctora Sandra Díaz: Profesora titular de la Universidad Nacional de Córdoba e investigadora superior del IMBIV-CONICET. Además, es una referente mundial en biodiversidad y los beneficios de la naturaleza para las personas, como miembro de las academias de ciencias de múltiples países y nombrada por la revista Nature como una de las 10 personas en el mundo con más influencia en la ciencia durante el año 2019.

Ha sido co-presidenta del Informe Mundial de Biodiversidad, Ecosistemas y Bienestar Humano de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) que tuvo gran repercusión socio-política a nivel internacional y sirvió de consulta para la toma de decisiones en el mundo, lo cual significó un punto de inflexión en el abordaje de la cuestión de la biodiversidad de cara al futuro.

A su vez, Díaz es recipiente de numerosos galardones, incluyendo el Premio Nobel de la Paz en 2007, como parte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

En el contexto del conversatorio, se habló sobre las relaciones entre los aspectos ecológicos y sociales de estas múltiples ‘crisis’ que enfrentamos y se exploró cómo la pandemia del COVID-19, lo cual ha producido profundos cambios en las vidas cotidianas de la gente, representar una oportunidad para transformar las institucionales públicas y privadas hacia trayectorias más sostenibles.

“La aparición de una pandemia es uno de los múltiples síntomas de un modelo global dominante, como así también la pérdida de la naturaleza y la diversidad. Son cuestiones totalmente conectadas, todos son como síntomas de una misma enfermedad”, expresó la doctora Sandra Díaz.

“Estamos en un contexto inédito donde esta crisis ha sacado lo peor y lo mejor de mucha gente, también mostró los valores latentes del cuidado del otro. La creatividad y el compromiso de la gran mayoría nos muestran que podemos cambiar las cosas. La recuperación de la naturaleza en esta pandemia muestra la increíble capacidad del mundo vivo de tomar cada oportunidad que se le da, resistir y dar pelea”, resaltó la doctora Díaz.

Como moderador del evento, el doctor Alejandro Valenzuela: Profesor adjunto del ICPA-UNTDF e investigador adjunto del CONICET; resaltó que “hay un consenso, lo demuestra en los informes del IPBES que si seguimos bajo el modelo ‘normal’ vamos a tener un cambio climático acelerado y mayor extinción de especies, también eventos climáticos más extremos afectando las vidas y economías de las personas; más pandemias, muchas generadas por la degradación del hábitat y la expansión de especies exóticas invasoras como las enfermedades zoonóticas: Coronavirus y otras como dengue y malaria”.

El evento también contó, como panelista local, con la participación del doctor Christopher Anderson: Investigador independiente del CADIC-CONICET y profesor asociado del ICPA-UNTDF que hace más de 20 años trabaja en la Patagonia argentina como chilena; desarrollando una labor que integra la investigación, educación y conservación bajo una perspectiva socio-ecológica.

Por su parte, Anderson expresó que “reconocemos cada vez más que estamos ante una crisis ambiental y que la crisis está asociada a profundos cambios sociales que van de la mano”.

“Ante esta realidad compleja, cada investigador y actor social verá solo una parte. El desafío es abordar los problemas en conjunto, no por separado y reconocer que el ser humano tiene valores individualistas como colectivos y solidarios, como ha demostrado la respuesta ante el COVID-19”, sostuvo el científico fueguino.

Díaz agregó: “Tenemos un modelo nocivo que se ha naturalizado y como consecuencia inmediata de la pandemia lo que debemos hacer es desnaturalizarlo”. En ese sentido, el doctor Anderson mencionó que desde el campo académico, “en la última década, estamos ante el desafío de re-conceptualizar la idea de la naturaleza y el ser humano como un sistema socio-ecológico. Ahora la formación de profesionales tiene que incorporar esta perspectiva y las políticas públicas se tienen que adecuar para contemplar la conservación ambiental como el bienestar social”, enfatizó el integrante del Consejo Provincial de Medio Ambiente (CPMA) y experto argentino ante el IPBES en varios informes mundiales.

Al cerrar el conversatorio, el doctor Daniel Fernández, director del ICPA-UNTDF; destacó que “no es un dato menor que ‘desde el fin del mundo’ hayamos logrado convocar a más de 300 personas. Desde México hasta Tierra del Fuego reunidos en torno a esta temática y no solo contando en el conversatorio con una referente mundial en el tema, sino también demostrando el potencial de la universidad pública de liderar espacios de alto impacto social y de gran calidad académica”.

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