Por Fabiana Morúa.

Hace casi un mes, dos mujeres que residen en Tierra del Fuego viajaron a Montenegro para estudiar idioma. Sara y Vanesa Tatar, son primas y descendientes del país balcánico, ambas fueron becadas y son dos de las tres seleccionadas en Sudamérica. Cabe destacar que, en Río Grande, Tierra del Fuego cuenta con su colectividad, la cual tiene varios integrantes.

Por ello, Tiempo Fueguino dialogó con Sara y Vanesa: “La educación que estamos recibiendo en el curso de idioma se ajusta a nuestras necesidades, consideramos que son claras al tener en cuenta las barreras del idioma español; los profesores se esfuerzan e implementan variadas estrategias para que sea más fácil para nosotras el aprender”; destacaron.

También resaltaron que “lo que más no ha impresionado hasta el momento es el recibimiento y apertura que tienen las personas del lugar. Notamos el esfuerzo constante que realizan para relacionarse con nosotras, nos brindan apoyo y tiempo para que nos sintamos como en casa”.

Fueron consultadas por la vivencia de alguna celebración tradicional o emotiva del lugar: “Por el momento no hemos podido celebrar ninguna fecha, pero en las próximas semanas vamos a viajar a Kotor para la fiesta de la flor tradicional de allí, la cual se llama Camelia”; indicaron las primas.

Al mismo tiempo, se les consultó por algunas costumbres, tradiciones, estilos de alimentación, vestimenta, rutinas, entre otros aspectos del lugar. Sara Tatar expresó que “llegamos a Montenegro el 18 de febrero y, hasta el momento, seguimos descubriendo nuevas costumbres, platos tradicionales, música, lugares”. Sin embargo, “hemos visto que la forma de vida es muy tranquila en invierno, por las pocas horas de luz en el día y la menor cantidad de turistas, en relación al verano, época en que viajamos anteriormente”.

“Los paisajes nos asombran cada día, las montañas son imponentes y los cielos tienen un color maravilloso. Los edificios antiguos e históricos son increíbles, también la ciudad es muy pintoresca y bella. Las personas son muy agradables y familiares”; sostuvieron.

Respecto a la alimentación, comentaron que “es variada y con productos naturales, suelen consumir variedades de quesos, leche, olivas, jamón crudo, huevo, pescado, frutos secos, verdura, frutas y carnes rojas; la principal es la de cerdo”.

“Notamos que las personas de aquí cuidan mucho de su imagen, siempre están muy bien vestidos y pendientes en lo nuevo de la moda a nivel mundial”; detallaron las primas Tatar

Si bien es una experiencia única, inigualable e importante para las 2 mujeres, sobre todo porque se pueden acompañar una con la otra; con lo cual se les consultó por la convivencia y el estudio: “No hubiésemos imaginado esta experiencia solas y eso es lo que lo hace tan increíble; ser primas y tener la posibilidad de compartir esta vivencia”.

“Lo vemos como una fortaleza, el poder tener a alguien que te acompañe; te hace sentir segura al momento de tomar decisiones y hace que te sientas más confiada, además de que es muy positivo a la hora de estudiar”; afirmaron.

Por otro lado, “el estudio no es nada fácil, pero practicamos todo el tiempo, al salir a lugares públicos estamos pendientes de decir parte del dialecto que nos enseñan y nos sirve para mejorar la pronunciación de las palabras”; sostuvieron.

“Estamos un poco abrumadas porque es un idioma muy complejo para aprender, tiene muchos géneros gramaticales, tiene 7 por palabra aproximadamente: Al armar una oración por ejemplo al hablar de mi casa se dice de una manera, pero si hablo de la casa del vecino o de una casa del pasado se dicen de formas distintas. Es demasiado, pero es sentarse y estudiar, estamos contentas porque es todo un desafío”; relató Sara Tatar.

Ambas mujeres fueron 2 de 3 becadas en Sudamérica y se les consultó por el conocimiento de otras personas becadas: “Para nuestra sorpresa, solo somos nosotras 2 en el curso de idioma, lo cual nos facilita a la hora de aprender debido a que las clases son más personalizadas, es favorable porque podemos aprovechar al máximo cada clase”; anunciaron las primas Tatar.

Finalmente, mencionar la sensación de estar lejos de sus casas y fuera de su país, “la adaptación en el país ha sido favorable, por lo que nos ayudó a no extrañar tanto nuestra casa, en Argentina. De igual forma, todo el tiempo estamos en contacto con nuestras familias y amigos de allí; lo cual hace que la distancia no se sienta tanto, pero pese a la distancia estamos muy felices de poder vivir esta experiencia en otro país con personas maravillosas y también con familia del lugar. Nos hace sentir que estamos en casa, nuestra segunda casa”; concluyeron.

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