Por Verónica Benaim, desde Capital Federal. 

A las 10 de la mañana, María Elena Delgado llegó al barrio de Liniers donde se encuentra el santuario de San Cayetano. De zapatillas, con una remera que tiene impresa la imagen actualizada de su hija, el nombre completo y un teléfono celular de contacto, se encontró con otros familiares de personas extraviadas.

Una de ellas, Marisa Olguín, la mamá de Bruno Gentiletti, que fue visto por última vez cuando tenía 9 años, en 1997 en Rosario- que también había sido convocada por Carr.

Tras hacer nota con la prensa, repartir folletos y tarjetas con toda la información de Sofía, el grupo se trasladó a Luján donde otros familiares realizaban la misma actividad. Allí María Elena se encontró con María del Carmen Gallegos, la mamá de María Cash, que fue vista por última vez en Salta, a los 29 años, el 8 de julio de 2011.

En una extensa jornada que terminó para la mamá de Sofía a la madrugada, Delgado se encontró con muchas personas que le brindaban fuerza en la incansable búsqueda que hace de su pequeña que este diciembre cumplirá 15 años.

Dentro de la Basílica de Luján, se llevó la sorpresa de encontrarse a Miguel Ángel D´Annibale, quien fue Obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego desde el año 2013 hasta el 2018 y que conocía situación de la familia Herrera ya que apenas asumió los contactó y los visitó en su hogar.

En diálogo con Tiempo Fueguino, María Elena comentó que “fue la primera vez que hice la peregrinación a Luján, sabía que se juntaba muchísima gente” y agregó: “Fue una idea de Juan Carr con su grupo de la Red Solidaria y nos encontramos con muchos familiares de chicos desaparecidos, una experiencia linda”.

En ese sentido, expresó que “mucha gente sabía del caso y me alentaban en el camino, otros me abrazaron, se pusieron a llorar y me decían la vas a encontrar y la verdad que eso hace bien al alma, es lo que yo necesito, encontrar a mi hija y que la gente me de esperanza porque eso es lo que nos mueve, por eso vinimos movidos por la fe a la peregrinación”.

Asimismo, recordó que el 28 de septiembre se cumplieron 11 años del día que vio por última vez a su hija de 3 años: “No tenemos un sólo dato que nos diga dónde puede estar ella, qué paso con ella y es lo que buscamos saber todos los días, pedimos a dios que nos ilumine para encontrarla, pero hasta ahora no hemos tenido la suerte”.

Ante la consulta de este medio de qué significó encontrarse con padres en la misma situación, María Elena respondió: “Ellos saben lo que se vive, la situación, el dolor, el vacío inmenso que hay y que no se puede reemplazar con nada”.

“Nosotros vivimos en una incertidumbre muy grande, todos los días estás pensando estará bien o mal. Es encontrarse con gente que sabe el dolor que se vive”, finalizó.