Por E. Machiavello.- Luis Alberto “Changui” Cáceres fue protagonista del “alfonsinazo” electoral de 1985. El dirigente proclama un discurso a contramano de algunos integrantes de la UCR local y nacional. Si bien el partido colaboró con la llegada al poder del Gobierno de Mauricio Macri, la voz de Cáceres se pronuncia crítica a la alianza con Cambiemos.

Cáceres se mostró desencantado con la actualidad partidaria, no solo de la UCR, sino de todas las fuerzas políticas. Desde ese desencanto organizó a pulmón un encuentro para “debatir el presente y el futuro” del radicalismo.

“Estoy haciendo la tercera caminata por el país y tenía una deuda que era Tierra del Fuego. Esto uno lo hace a puro pulmón, y me hacía medio el distraído, porque llegar a Tierra del Fuego, en lo económico desequilibra bastante”, dijo Cáceres en una entrevista por Fm Del Pueblo.

La llegada de Cáceres coincide con las inminentes elecciones internas de la UCR local, desde donde todas las semanas se escribe un nuevo capítulo entre las dos facciones del centenario partido, con dardos de un sector hacia el otro, en la carrera a las elecciones del 1 de diciembre.

“En este proceso de dilución de los partidos políticos se cumple con la formalidad de las elecciones y después te la terminan arreglando metidos en una cocina. Arman la lista de unidad y se terminó, pero la participación del afiliado es nula, con lo cual no están formando en los últimos tiempos y eso conspira contra el sistema de partidos políticos. Los partidos han dejado de tener una vida interna”, opinó el dirigente.

Para Cáceres, la decadencia de la representación partidaria “arranca por mediados de la década de los 80 cuando se empezó a gerenciar la política. A partir de no dar respuesta a las aspiraciones de la gente, lo que han ayudado al deterior de la imagen de los partidos”.

El proceso político neoliberal que comenzó en Argentina luego de la dictadura, encontró sus máximos exponentes en los gobiernos de Ronald Reagan en EE.UU. y en el de Margaret Thatcher en el Reino Unido. Épocas donde el estado se corría, dando lugar a la especulación financiera y al crecimiento de la iniciativa privada, sin control estatal alguno, originando la conformación de los monopolios empresarios que aún siguen marcándoles la cancha a los gobiernos.

En Latinoamérica, las distintas administraciones rendían sus banderas a esta nueva forma de capitalismo, integrando el nuevo orden mundial no como centro, ni mucho menos como la “tercera posición”, como propuso algún líder de masas. Sino como la periferia, desde donde se importaba casi todo. Los servicios públicos se vendieron por monedas a compañías extranjeras y la industria nacional era sistemáticamente desmantelada, generando millones de desocupados. Se calentaba una olla a presión que en Argentina explotó en la crisis del 2001. En el caso de otros países, como el vecino Chile, la olla acaba de reventar.

Entonces llegó la crisis de representación popular, y en las calles se pedía a los gritos “que se vayan todos”. Casi 20 años después, el Changui Cáceres entiende que ese proceso de desencanto con la política no terminó.

“Acá se está debilitando el sistema democrático, donde la gente ya no cree en la justicia, el ejecutivo dice una cosa y hace otra al día siguiente, y el Congreso es una escribanía”, consideró.

Y se refirió a las últimas administraciones nacionales: “Si vos tenés populismo, entre comillas de izquierda o de derecha, es una mezcla explosiva, porque habla de erradicar la pobreza, pero trabaja sobre la base de la pobreza, porque son votos cautivos. Tenemos de todo potencialmente, pero estamos cada vez peor”.

La solución, según Cáceres es “definir políticas de estado y empujar hacia adelante para salir de este atolladero. Esto es lo que me pone en la ruta de nuevo”.

Con respecto a la alianza Cambiemos, de la que el radicalismo forma parte, dijo que “va a haber un análisis crítico de ese proceso. Yo estuve en contra antes, durante y después”.

Y pidió “recuperar el partido y volver a los orígenes, a aquel el estado de asamblea, contemplado en la carta orgánica, que los muchachos no la deben leer nunca. A partir de ahí plantearse una reconstrucción partidaria, pero no espero peras del olmo”.

Sobre estos y otros temas, Luis Alberto “Changui” Cáceres brindará una charla debate que comienza esta tarde a las 19.30 en Fueguia Basket 460, Ushuaia. Mañana estará en Río Grande, a las 19.30, en Córdoba 650.