Desde noviembre del año pasado, cuando un incendio destruyó la fábrica de plásticos Isla Grande, los vecinos comenzaron a padecer el hollín dentro de sus casas y las consecuencias para la salud.

Un vecino de la calle Forgacs al 2500, de nombre Alfredo, denunció que siguen respirando el hollín “que cada vez que corre viento o llueve, se sigue pegando a las paredes y los vidrios”.

Según Alfredo, ya hablaron con autoridades del Gobierno de la Provincia, que, si bien se trasladaron con una oficina móvil “y se comprometieron a hacer las gestiones para limpiar”, los vecinos aún siguen con el problema del hollín.

Después del incendio, los vecinos fueron evacuados. “Estuve evacuado casi 9 días, y otros vecinos más. Al día siguiente del incendio Camuzzi había sacado todos los medidores de los frentistas, nos exigían que teníamos que cambiar todo”, dijo Alfredo por Fm Aire Libre.

Y agregó que “hemos tenido la asistencia del gobierno con el programa Llegó el gas y asistencia social, pero lo que más nos urge es lo que continúa y el daño que sigue produciendo, los primeros días pasabas la mano por los muebles y te quedaba negra, prácticamente hubo que rallar todo”.