El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer los datos de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes 2016-2017. El trabajo fue realizado por técnicos del ente y la colaboración de la Secretaría de Gobierno de Trabajo y Empleo (dependiente del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación).

En dicho informe se explica que en el mundo del trabajo en Argentina contiene importantes logros y falencias, y que de este segundo grupo “se encuentran los altos índices de informalidad y las bajas tasas de actividad. Si bien estas falencias afectan a todos los grupos poblacionales, existen otras que inciden en grupos específicos. Es el caso del trabajo infantil, que implica que niñas y niños ejerzan trabajos, a veces peligrosos, a veces de largas horas, que minan su presente y perjudican su potencial”.

En el prefacio del informe también se explica que hubo colaboración de tres entidades internacionales en la realización de la encuesta: funcionarios de UNICEF que participaron activamente en discusiones de varios de los pasos necesarios y aportaron su apoyo en el trabajo de campo.

La Organización Internacional del Trabajo con la que se ha discutido cuestionarios y resultados, y con el antecedente del trabajo realizado durante la EANNA 2004. Y finalmente el Banco Mundial quien financió la mayor parte del trabajo.

Los números

El 10,0% de los niños y niñas de 5 a 15 años del país realizan al menos una actividad productiva. La mayor incidencia se da en las áreas rurales (19,8%), y en las regiones del NOA y el NEA (13,6% y 13,1%, respectivamente).

Entre los 16 y 17 años se intensifica la actividad productiva. 31,9% del total del país realiza al menos una, mientras que en las áreas rurales lo hacen el 43,5%. Nuevamente las regiones del NOA y NEA es donde la incidencia del trabajo productivo es mayor entre los adolescentes (36,8% y 33,4%, respectivamente).

Otro de los datos que resume el informe es lo que pasa por género: mientras que los varones se encuentran más vinculados con el desarrollo de actividades mercantiles y de autoconsumo, las niñas y adolescentes participan en mayor medida de las actividades domésticas intensivas. Según el informe esto refleja patrones culturales de división sexual del trabajo que tienden a replegarse en dicho ámbito y que se constatan en todas las regiones del país.

Si se separa por regiones, la incidencia de este fenómeno permite distinguir tres agrupamientos: el NOA y el NEA, con tasas mayores al 10%; el Gran Buenos Aires, la zona Pampeana y Cuyo, con tasas entre 8 y 10%; y, finalmente, la Patagonia, con tasas menores al 8%. Esto es en el grupo de niños y niñas de 5 a 15 años con participación en actividades productivas.

En el caso de los adolescentes las brechas en la incidencia disminuyen a nivel regional en comparación con las registradas para el trabajo infantil, manteniendo un ordenamiento relativo similar al de estos últimos. La Patagonia muestra la incidencia más baja, mientras que el NOA y el NEA presentan las tasas más altas. GBA, Cuyo y Pampeana reflejan valores similares al nivel general.

En el primer segmento la Patagonia muestra que en total 7,1% realizan “al menos una actividad productiva”. Mientras que para el segmento adolescentes el porcentaje se incrementa considerablemente hasta el 23,1%. Sin embargo, la Patagonia mantiene el índice más bajo en regiones del todo el país según el mismo estudio.