El camionero bahiense, Guillermo Castiglioni, condenado a siete años de prisión en Chile por haber ingresado uno de los cargamentos más grandes de droga a la Región de Magallanes; afirmó que está viviendo una situación “caótica”.

Tras estar cuatro años tras las rejas, Castiglioni logró optar al beneficio de la libertad condicional, saliendo del complejo penitenciario el pasado 17 de octubre, medida que conlleva su firma dentro del país por al menos un año.

Sin embargo, el camionero contó que no puede optar a una visa de trabajo, no puede trabajar y si lo hace se lo considera una falta que puede llevarlo nuevamente a la cárcel. “Hablé con el Consulado y la única que me está dando una mano ha sido la Secretaria. Todo el mundo me dice que espere, pero sinceramente la situación es caótica. No sé qué hacer y no puedo volver a mi país. Técnicamente estoy indocumentado, estoy ilegal porque no tengo ningún papel y por mis medios tuve que ir a ver eso en la PDI”.

El chofer dijo sentir que están vulnerando sus derechos, “porque más allá de que cometí un error al no haber revisado las cajas que contenían droga, y que eso constituyera un delito, me hicieron cumplir tal como dice la ley. Pero en estos momentos no puedo ser alguien en la vida, no puedo ver a mi familia, ni tampoco trabajar para enviarles dinero. Yo no tengo problema si tuviera que firmar en el consulado chileno, pero necesito una solución en mi vida, porque solamente tengo lo puesto y nada más. No sé cómo me voy a mantener” expresó afligido el chofer.

“Lo que reclamo es algo básico, yo pido que me dejen ser alguien, que vuelva a ser Guillermo Castiglioni, porque ya pagué lo que tenía que pagar con la justicia. Estoy preso en libertad en un país que no es el mío. Esto es desesperante”, manifestó.

La historia

Guillermo Castiglioni fue condenado en febrero del 2014, luego de que el 14 de agosto del 2013 cuando manejaba un camión desde Bahía Blanca hacia Ushuaia, intentó ingresar a Chile. Durante la revisión, personal de la Aduana encontró cinco bultos negros embalados con cinta adhesiva. Dos de ellos correspondientes a mercancía internada ilegalmente, como contrabando de carne y cigarrillos.

Continuando con el control, los funcionarios dieron con 30 paquetes del tipo ladrillo que contenían marihuana paraguaya prensada, alcanzando 23.995 kilos. La carga se encontraba escondida bajo una cama tipo litera en la cabina del conductor.

A todo esto, se sumó otro paquete de 535 gramos de clorhidrato de cocaína.

La mercadería fue valuada en más de 250 millones de pesos. Lo llamativo del caso fue que desde el día uno, Castiglioni afirmó que los bultos encontrados no le pertenecían, declarándose inocente hasta el día de hoy.