En la ciudad de Paraná, Entre Ríos, los alumnos de una escuela bautista solicitaron a las autoridades del establecimiento tener clases de Educación Sexual Integral, y fueron escuchados. Pero dentro del material preparado por la institución se definía a la homosexualidad como un “atentado contra el plan de Dios” y que no debía ser aceptada.

“La homosexualidad es una práctica pecaminosa” que “atenta contra el plan de Dios” y “una abominación religiosa”, decía el texto elaborado por las autoridades del Instituto Cristiano Evangélico Bautista de la capital de Entre Ríos.

El material didáctico iba a ser repartido como una “guía”, pero las denuncias de los estudiantes en las redes sociales lograron que no salga de un proyecto. El texto cita un supuesto estudio de 1974 realizado por Martin Weib y Colin Williams, donde se señala que los homosexuales son promiscuos: “El estudio más grande y completo sobre los homosexuales masculinos, demostró que el patrón modal (más común) para el hombre homosexual, durante su vida, consiste en tener 1.000 o más compañeros sexuales diferentes”.

La cita forma parte de un libro de José Luis Cinalli titulado “Cuidado, llegaron los adolescentes”. El autor es pastor de la Iglesia de la Ciudad de Resistencia, decano del Instituto Bíblico Interdenominacional Argentino y se dedica a disertar sobre “restauración sexual”.

En 2013, el Instituto Nacional contra la Discriminación había considerado a los libros y a la web del pastor llamada “Placeres perfectos” como discriminatorios, pero el instituto de Paraná alegó desconocer esa medida.

“Nunca trates de asistir a un homosexual tú sólo. Hazlo junto a dos o a tres personas más; si involucra ambos sexos mejor. Evita los encuentros prolongados y en lugares privados”, es otra máxima del texto denunciado por los alumnos.

La directora de la escuela, Mónica Marconi, fue consultada sobre el hecho y alegó que el proyecto educativo de la institución “se basa en valores cristianos, por lo que todas las personas son aceptadas” y aseguró que la polémica surgió porque todo “fue sacado de contexto” ya que el material cuestionado “no se trabajó” con los alumnos.

Entre otras cuestiones, el panfleto pregunta si “debe aceptarse la homosexualidad”. La respuesta es “No”, y asegura que “una persona es homosexual porque decide serlo. No es una enfermedad, no se trata psicológicamente. Hoy, los mismos homosexuales piden no ser discriminados, ya que siendo perfectamente normales han adoptado una vida homosexual”.

El capellán de dicho instituto, Cristian Farías, subrayó que el material fue fotocopiado pero no repartido y que “somos una escuela cristiana. Al ser una escuela confesional los padres saben cuáles son nuestros principios”. Mientras tanto, desde el Consejo General de Educación de Entre Ríos aseguraron que el material “no ha sido autorizado ni aprobado en ningún momento” por los funcionarios del área.