Por E. Machiavello.- El juez federal Luis Rodríguez ratificó la realización del vuelo de la empresa Latam que desde hoy unirá San Pablo (Brasil) y Córdoba con las Islas Malvinas, al rechazar un pedido de medida cautelar para suspender ese servicio. La paradoja: hoy se celebra el Día de la Soberanía Nacional.

«Conforme los antecedentes reunidos, todos los organismos públicos argentinos intervinientes han sido contestes en resaltar que las Islas Malvinas corresponden a la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur de la Nación Argentina y que el tramo Córdoba-Islas Malvinas es de cabotaje», escribió el juez en su resolución difundida por el Centro de Información Judicial (CIJ).

El pasado jueves, el fiscal federal Jorge Di Lello imputó al presidente Mauricio Macri, al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, al secretario de Energía, Gustavo Lopetegui; al ex Ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren y al canciller Jorge Faurie por supuesta «traición a la patria» y por presuntas irregularidades en el manejo de la relación bilateral entre nuestro país y el Reino Unido.

“Todo esto corona una provocación mayor, haciendo un vuelo inaugural en el día de hoy, que es el día de la Soberanía”, dijo Andrés Dachary, Licenciado en relaciones internacionales y Subsecretario de Modernización e Innovación del municipio de Río Grande.

“No se puede negar que es un vuelo de cabotaje, pero la cuestión de fondo, más allá de evaluar el fallo judicial, tiene que ver con la iniciativa del poder ejecutivo encuadrada en el acuerdo Foradori-Duncan. El intendente y gobernador electo Gustavo Melella se cansó de reclamar la derogación de ese acuerdo, que retrocede cada vez más nuestra postura de reclamo”, agregó el funcionario por Fm Del Pueblo.

Y calificó el vuelo de hoy como “uno de los últimos eslabones de una cadena de decisiones erróneas que comenzaron 4 años atrás. No hay inocencia en este sentido. Hemos tenido declaraciones de nuestro embajador en el Reino Unido, que es funcional a la postura británica. Nuestro país se comprometió a fortalecer la postura británica de una potencia extraregional que está usurpando una parte de nuestra provincia”.

Según Dachary, “gran parte del error histórico con la cuestión Malvinas fue no construir una mirada univoca, para que todos los sectores puedan expresarse y tener pautas que no se modifiquen en el tiempo con un cambio de presidente”.

En agosto, el todavía candidato a presidente, Alberto Fernández, firmó un acta con el gobernador electo Gustavo Melella, que en uno de sus puntos se compromete a “Defender con firmeza la Soberanía Argentina.

Allí se propone “denunciar los denominados Acuerdo de Madrid I y II, Foradori-Duncan, y demás Acuerdos complementarios, que lesionan los intereses argentinos y fueguinos respecto a la recuperación y ejercicio efectivo de la soberanía en nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.”

La revisión implica replantear el Acuerdo que en 1989 firmó Carlos Menem en Madrid para poner bajo un paraguas el debate de soberanía y avanzar en otros temas de las relaciones bilaterales. La sola mención de esta posible estrategia generó una fuerte preocupación en el Foreign Office, que está a cargo de las relaciones exteriores de Gran Bretaña.

Durante el primer debate presidencial, Alberto Fernández expresó de manera tajante y con el dedo señalando a Mauricio Macri que “en memoria de los soldados, me voy a ocupar que las cosas sean distintas. Quiero que volvamos a reivindicar el compromiso por la soberanía de las islas Malvinas”, propuso como uno de los ejes de su probable gobierno.

“Celebramos la firma de ese acuerdo, que logró que después de muchos años Malvinas pueda estar en una discusión nacional”, dijo Dachary. Y puso el acento en los permisos que deben solicitar al Reino Unido los buques argentinos para defender nuestros recursos naturales en el Atlántico Sur.

Paradójicamente, la autorización del vuelo a Malvinas se dio durante el Día de la Soberanía Nacional cuando se conmemora la batalla de la Vuelta de Obligado. En 1845 la flota anglofrancesa, la más grande del mundo, quiso “liberar” los ríos argentinos para libre comercio europeo.

El hecho generó la reacción argentina, que de la mano de Juan Manuel de Rosas y a pesar de la desigualdad en la fuerza, resistió el embate extranjero en lo que se recuerda como la Batalla de la Vuelta de Obligado, sobre el río Paraná.