Por Pablo Riffo.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos publicó este jueves un informe sobre el mercado del trabajo que muestra, entre otros datos, el nivel de desocupación tanto del país como de la región Patagónica.

A nivel nacional, el índice alcanzó el 10,6% de desocupación en toda la Argentina, mientras que la región Patagónica muestra una desocupación del 7,1% según este informe. Otro dato que se desprende del informe publicado por el INDEC es que entre los jóvenes, la tasa de desocupación creció de 21,5% a 23,4% en mujeres y de 17,3% a 18,6% en varones desde el 2° trimestre de 2018 al mismo período de 2019.

En la región Patagonia el porcentaje de mujeres desocupadas es del 6,8% de las cuales las más afectadas son el rango que va hasta los 29 años que suman el 14,9%; mientras que de 30 en adelante solo el 4,8%.

En el caso de los hombres, los jóvenes corren peor suerte. Hasta los 29 años la desocupación incide en un 15%, mientras que los mayores de 30 solamente suman el 6,9% en toda la región.

Rodrigo Kataishi es doctor en Economía, investigador del Conicet y Docente Investigador de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego. En dialogo con Tiempo Fueguino el especialista calificó de “alarmante” el 10,6% de desocupación.

“Muestra una tendencia creciente respecto del primer trimestre, pero también una tendencia de un punto de diferencia con respecto a la situación del mismo período del año pasado” consideró. Es decir que “en un año perdimos otro punto de empleo, lo cual habla de el tipo de modelo que ha implementado este gobierno, un modelo basado en una economía financiera y que el resultado sobre la economía real claramente nos dirige a una situación alarmante como esta” sentenció.

Kataishi destacó indicadores crecientes alrededor de la informalidad del empleo que se desprenden del mismo informe. Se refiere a la subocupación y los ocupados demandantes de otros empleos.

“Esto quiere decir que hay gente que tiene un trabajo y que no le alcanza, o que está ocupada en un empleo que no le alcanza para sobrevivir. Que está en condiciones de informalidad” explicó, algo que suma al desempleo un problema adicional que es “el deterioro de la calidad de los empleos, lo que conceptualmente llamamos pauperización de las condiciones de trabajo”.

Un deterioro del salario que hace que, el que tiene un trabajo necesite otro extra para cubrir sus necesidades. Y es que no solamente existe un escenario de desempleo como no se había visto en 13 años en la Argentina, sino que a esto se suma la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. “Estas dos variables combinadas dejan este resultado alarmante” sentenció Kataishi.

Complicaciones particulares

Acerca del impacto en la economía real de los datos que difundió el INDEC, Kataishi explicó que tanto Río Grande como Ushuaia dentro del bloque patagónico, junto con Río Gallegos “son las ciudades que más desempleo han mostrado en este último tiempo”.

“Esto claramente tiene que ver con la estructura productiva que ofrece Tierra del Fuego en particular, y más Río Grande que está orientada hacia la industria” aseveró, algo que está directamente relacionado con el modelo económico que lleva adelante la gestión Macri, que “no está orientado hacia la economía real” por lo que las medidas que se toman impactan directamente sobre la calidad de vida de la gente, “en particular el impacto sobre Tierra del Fuego” que resulta mucho mayor debido a la estructura social.

“Es más pequeña la densidad de población, y por cuestiones de escala, un comercio para poder sobrevivir todos los meses necesita una cantidad de actividad que, con este nivel de desempleo, no la estamos cubriendo” describió e insistió en que el nivel de desempleo en Tierra del Fuego “es alarmante porque nos está advirtiendo sobre un mayor desempleo, a partir de un efecto en cadena sobre los comercios, los restaurantes, los servicios” enumeró.

Y es que la gente en una condición de subempleo reduce su consumo, por lo que el impacto en la calle es directo sobre el circulante de dinero que mantiene activa la economía. “Esto genera un efecto en cadena sobre la estructura productiva” insistió.

Jóvenes y mujeres primero

Sobre el rango de edad de los más afectados por la pérdida de desempleo, y el impacto en la economía de los jóvenes hasta los 29 años, Kataishi opinó que “estos jóvenes que no están pudiendo ingresar en un mercado laboral, o están en situación de ingresos deteriorados por estar en condiciones de subempleo, representan un retroceso en un modelo de desarrollo”.

“Habíamos podido empezar a superar esta barrera de incorporar a los jóvenes al mercado de trabajo y que ganen experiencia desde los primeros años en los que podían aportar al mercado de trabajo” recordó el economista, algo que calificó como un fuerte retroceso “sobre muchos años de construcción”.

Una situación que requiere mucho más tiempo para recomponer “de lo que llevó deteriorarlo”. El especialista advirtió que “el escenario que viene, toda esta masa de jóvenes, van a enfrentar una condición mucho más salvaje de competencia para poder ingresar al mercado del trabajo”.

 Jefes y jefas

Otro dato que destacó el economista del informe que publicó el INDEC el que resalta que, uno de cada tres desempleados, es jefe o jefa de hogar. “Esto es realmente grave, porque no es lo mismo que alguien que está ayudando a completar el ingreso de la familia pierda el empleo” consideró, y señaló que dicha medición supera ampliamente “el escenario del año pasado que era del 25%”.

Una situación que complejiza aún más el escenario, “porque un jefe de hogar que no tiene empleo se enfrenta a restricciones familiares de una índole muy grave” en referencia directa con que “no se puede poner el plato de comida a los niños en la casa. Que se dificulta poder llevar a los niños a la escuela. Y es un problema estructural de orden mayor”.

Para Kataishi “el impacto de este nivel de desempleo, esté orbitando sobre jefes de hogar, habla de una vulnerabilidad social que es vox populi, que en todos los centros urbanos la necesidad de reactivar herramientas de asistencia y acompañamiento a esta situación de crisis se vuelve un requerimiento inesquivable en el cual el estado tiene que acompañar. Y en general lo están haciendo los estados municipales, los estados provinciales; mientras que el estado nacional sigue de forma testaruda avanzando sobre este modelo financiero”.

El dato no es menor y sustenta también el reclamo de las organizaciones sociales durante la semana pasada para avanzar en el tratamiento de la declaración de la emergencia alimentaria cuya extensión se convirtió en ley el miércoles tras haber sido aprobada por unanimidad en el senado.

A pesar de esto, en distintos grupos en redes sociales se alzaron durante los días del debate y los piquetes señalando la cantidad de planes sociales que el estado brinda ante situaciones de vulnerabilidad.

Para Kataishi esto significa que todavía nos queda mucho que aprender como sociedad en cuanto a empatizar con estas situaciones. “Quedarnos sin empleo es una realidad hoy: uno de cada tres jefes de hogar no tiene empleo, y esto no es una cuestión de estigmatización sobre las personas que están atravesando esta situación de crisis”, al contrario, “lo que tenemos que hacer es tratar de construir una forma solidaria de acompañar y contribuir a mejorar esta situación, mirando al vecino, dándole la mano. Ayudándolo”.

Opinó que “en estos relatos de clase media que desprestigian la ayuda del Estado y el acompañamiento lo hacen desde una posición de comodidad, de tener el ingreso. Y esto es resultado del deterioro de las condiciones sociales” algo que no es primera vez que pasa en la Argentina, donde además sectores particulares de la clase media “toman esta posición”.

“La parte complicada de esto es que, de complicarse este escenario, esta clase media es la que se va a ver deteriorada, en una condición de crisis. Que es lo que pasó hacia finales de los 90 y derivó en la crisis del 2001” recordó.

Para el economista es necesario deconstruir estos relatos “y tratar de conformar una postura más solidaria acorde a la realidad que estamos atravesando” finalizó.