En horas de la tarde de ayer en el Valle de Andorra, personal de la secretaría de Hábitat del municipio, y agentes de la policía se hicieron presentes luego de una denuncia de los vecinos del lugar por una familia había instalado refugios de madera y nylon.

“Se estaba tratando de llegar a un acuerdo con la familia mediante el dialogo, para que estas personas desistieran de ocupar el lugar, pero eso no sucedió”, relató Martín Bobba, jefe de la división de servicios especiales de Ushuaia, por Capicúa TDF.

“Se acercaron vecinos de la zona, que comenzaron a rodear al personal policial. Con el fin de evitar un mal mayor, procedimos a correr a estas personas para que personal municipal pueda hacer su trabajo, allí comenzamos a ser agredidos con botellas y piedras, terminando con personal herido”, agregó Bobba.

El procedimiento se dio de noche. Según el jefe de Servicios Especiales “se intentó primero que se vayan pacíficamente, pero se hizo de noche”.

Luego de varias gestiones para que la familia abandone el lugar, y para lo cual se le habría ofrecido un lugar en el alberge municipal, los ocupantes decidieron resistir el desalojo, arrojando piedras, troncos, botellas y demás elementos contundentes a los policías.

“No se podía ver desde donde venían los elementos que caían, era muy dificultoso poder identificar a los agresores. En un momento dado, en forma disuasiva se disparó al aire con balas de goma”, dijo Bobba.

Adentro del refugio instalado allí, una mujer puso como escudo a uno de los chicos, un menor de 2 años. Además, un hombre amenazó con hacer volar una garrafa de gas si era desalojado, pero finalmente fue reducido y detenido por atentado y resistencia a la autoridad.

El hecho dejó a varios agentes heridos. Según Bobba, “hay personal con cortes en el cuero cabelludo, otro con faltante de piezas dentarias, con golpes en el cuerpo y ahora se van a hacer los estudios necesarios como placas o resonancias, para determinar la gravedad de las lesiones”.