Por Elías García, enviado especial.

Con el coraje necesario para revertir una situación crítica en la instancia decisiva, Argentina se reencontró con la Copa del Mundo en un Polideportivo Municipal de Montecarlo que sintió el inclaudicable fervor del público, en una noche inolvidable.

Unas cinco mil personas asistieron al último cotejo, nada menos que ante Brasil, el sorprendente equipo que borró a Colombia (el principal candidato a llevarse el certamen) en Cuartos de Final.

La Verdeamarelha también complicó a Argentina y se imponía 2 a 1 a falta de 4 segundos para el final, pero Marcelo Mescolatti conectó un rebote en el área y llevó el partido al suplementario, donde el dueño de casa terminó imponiéndose para levantar el ansiado trofeo mundial.

Todo comenzó favorable al elenco anfitrión porque, de entrada, el misionero Sandro Antiveros eludió la salida del arquero Roni, sobre el primer minuto de juego, y definió con su pierna izquierda para el 1 a 0.

Argentina fue superior y estuvo cerca del segundo tanto, en una combinación perfecta del capitán Marcelo Mescolatti, Marco Politi y Matías Rima, en la que el comodorense definió al poste del arquero brasileño.

Pero Brasil se despertó y, en un contragolpe rápido, Diego César colocó la igualdad en un ingreso por el segundo palo, sin marca, a los diez minutos de juego.

El empate resultó un golpe anímico para el equipo local, que nunca pudo recuperar su juego al mismo tiempo que Brasil se agrandó y apeló a aguantar el balón con su pivote.

El arquero Día reemplazó a Roni y, en una de las pocas que debió intervenir, le sacó un violento remate a Miguel Tapia que tampoco logró resolver, en el rebote, Antiveros, antes del final de la primera parte.

Argentina recuperó el protagonismo en un puñado de segundos, con un cabezazo de Diego Koltes y otro de Renzo Grasso en el inicio. Sin embargo, Diego César volvió a complicar y trató de «colgar» al arquero Agustín López (sustituto de Pérez), aunque el mendocino alcanzó a desviar el tiro.

La Albiceleste no llegó con claridad al arco de Día pero probó de afuera con Sandro Antiveros y también tuvo una oportunidad en Gonzalo Pires, quien no alcanzó a conectar un remate en diagonal en su entrada al segundo poste.

El tiempo comenzó a expirar pero, de un tiro libre, Brasil encontró la ventaja: Airton jugó un tiro libre de derecha a izquierda, casi sobre el perímetro del área de López, y Leandro aprovechó, con un derechazo al primer palo, la escasa visibilidad del arquero.

El 2-1 dejó en estado de ebullición al colmado Polideportivo de Montecarlo. Argentina buscó por todos los medios y una jugada confusa, donde hubo mano de Renzo Grasso (el mejor del conjunto local), la dupla arbitral cobró la misma infracción a Sidney, dentro del área, a 12 segundos del final del partido.

El arquero Roni debió dejar la cancha por lesión y, después del reclamo brasileño, Koltes ejecutó pero Día se movió levemente a la izquierda para mandar la pelota al lateral. El arquero fue atendido por el cuerpo médico y, en la reanudación, el saque de banda quedó en el área, no hubo despeje y Mescolatti la enganchó como pudo para poner otra igualdad al marcador, sobre los 19:54, y estirar la definición.

En el alargue, Argentina golpeó de entrada: Carucha Grasso metió una volea por el perímetro del área y apareció por el extremo opuesto Gonzalo Pires, quien la empujó a la red para el 3-2 definitivo.

El segundo tiempo suplementario no tuvo demasiadas ocasiones claras pero se jugó de ida y vuelta. Brasil intentó con algún disparo cruzado aislado, pero no logró quebrar al arquero López.

Finalmente Argentina se coronó y encontró la gloria después de 25 años, cuando también en Misiones logró el campeonato mundial. Los festejos se prolongaron por toda la ciudad: los jugadores recorrieron la Avenida Libertador en una autobomba que fue seguida por centenares de simpatizantes, los cuales también acompañaron la llegada del plantel a un hotel de la ciudad de Montecarlo.