El titular del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Tierra del Fuego, Luis Sosa, afirmó que las amenazas de las compañías petroleras de cerrar los yacimientos no existe en la provincia.

“Queremos evitar el malestar del trabajador, con cero accidentes, porque su cabeza está puesta en otra cosa”, dijo Sosa por fm del Pueblo.

El congelamiento del precio de los combustibles que anunció el presidente Mauricio Macri como parte de un paquete de medidas luego del adverso resultado electoral del domingo fue en realidad una medida mucho más profunda para los productores de petróleo.

Esto se debe a que contempla un doble congelamiento que en la práctica representa la pesificación de la industria del petróleo argentino y que automáticamente llevó a que el precio del barril perdiera hoy 15 dólares.

“Vaca Muerta se quedó afuera del mundo”, sentenciaron desde una petrolera al advertir que el shale de ese país vale hoy mucho más que el de Vaca Muerta. Varias de las operadoras señalaron que con el nuevo barril “se van a reanalizar todas las inversiones, las que están empezadas seguirán pero las que no, se van a repasar y sólo se harán las que sean necesarias”.

Pero si el escenario es complejo para las grandes empresas lo es mucho más para las firmas de servicios, muchas de ellas pymes locales, y también para los trabajadores vinculados a la actividad petrolera.

“En Tierra del Fuego no tenemos ese problema”, aclaró Sosa, y confirmó que la semana que viene habrá una cumbre de los sindicatos de todo el país para analizar la problemática del petróleo.

“Al no conseguir un rumbo firme, las petroleras amenazan con despedir trabajadores. Si el gobierno nacional no les da oxígeno, ellos no tienen otro remedio que despedir gente y eso preocupa al gobierno y a los dirigentes gremiales. Los trabajadores estamos de rehenes entre las operadoras, las empresas y el gobierno”, dijo Sosa.

Y explicó que “las empresas, con el objetivo de hacer palta, dejan de lado la acción del trabajador también. Ahora se enojan porque el gobierno les quiere fijar el precio del barril de petróleo, pero cuando el barril estaba a 47 dólares los trabajadores estaba ganando mucho menos en ese momento. Nosotros queremos ser partícipes, no de la ganancia, pero si en cuanto a las empresas que están manejando el barril”.

Según el dirigente “el único problema es en Neuquén, porque el presidente apostó todo a Vaca Muerta y hoy le está sacando el banquito a las operadoras y le quiere poner un valor que las empresas no quieren reconocer”.